Cuando se acaban los años la gente hace recuentos, muchos. Y en algunos medios se entregan los premios deportivos a los deportistas del año. Pero como en Colombia el Fútbol no es un deporte sino un show, tal vez lo que se merecen ellos son unos Premios TV y Novelas.
Por eso he decidido entregar unos cuantos a los integrantes de este tan aclamado espectáculo que mueve corazones, ilusiones y miles de millones, que van a parar a los bolsillos del señor de “la Dimayor” y que no se ve invertida nunca en renovación o en mejoras para el show.
Mejor Actor.
-Victor Giraldo: Por sus actuaciones cada que perdía un balón, siempre se tiraba al piso tratando de simular una falta.
-Bolillo Gómez: Por lo mostrado en la última entrevista que concedió a Noticias Caracol y luego a Noticias RCN.
-Junior de Barranquilla: Por su gran estilo para doblar las rodillas en el segundo partido de la Final de la Liga Postobón 2, donde compraron así alrededor de 6 faltas en el primer tiempo.
Mejor Drama
-América de Cali: Porque durante todo el año estuvo temiendo la promoción, procurando salir de ella y haciendo una buena campaña que lo llevó a disputar semifinales, pero también unos penales que pusieron a penar a muchos que lo querían ver en la B y a sus propios hinchas.
-Tolima 5 – Nacional 0: Y es que después del primer penalti, cada que un jugador del Tolima pisaba el área del Nacional, uno temía que se tirara y fuera penal. Además, se temía una goleada más catastrófica.
- Selección Colombia: Desde la Copa américa, donde Bonett decía que eramos campeones, volvió el sufrimiento, las alegrías y sobre todo la decepción, que nadie se esperaba. Luego lo de Bolillo, su salida y saber quién sería el técnico. La llegada de Leonel y su posterior salida con un muy buen promedio y hoy en día el rumor de Tata Martino que habría pedido ser esperado por la federación hasta final de año.
-Los equipos bogotanos en la final: Es que para la prensa Ya era un hecho que Millonarios y Santa Fe eran finalistas, sin siquiera haber jugado los partidos de vuelta de las semifinales. Y hasta daban por campeón a Millonarios “el barcelona colombia…” Pero el dulce se les hizo a mordiscos y ni el uno, ni el otro pasaron a la final y la fiesta se quedó hecha en la capital.
Mejor Escena
-Victor Marrugo: Porque cada que jugaba y a un jugador suyo le hacían una falta, iba casi que a llorarle al arbitro por una roja para su rival.
-Mayer Candelo: Porque tiene más años y más calidad para llorarle a los arbitros que el anterior nominado, es más, puede ser el gran ganador.
-Giovanni Hernandez: El solo hecho de verlo jugar, su apodo famosísimo “Angustias” y su celebración del Título, lo hacen merecedor de estar en esta lista.
-Carlos Chavez: Ser hincha del América y ser quién cobrara el penalti que lo condenó al Descenso es tal vez meritorio para estar acá, pero además, la expresión de su rostro al hacer el gol, lo ponen como uno de los más opcionados.
Mejor Escena de Combate
-Edwards Jimenez y Efraín Viáfara: En un entrenamiento del Itagüi, el primer nombrado cae noqueado por una patada que le da Efraín, quien luego pidió disculpas para no perder el contrato.
-Gastón Pezzuti y Julián Hurtado: Durante el famoso 5-0 entre Tolima y Nacional, Gastón Pezzuti le puso el codo a Julian Hurtado en la cara lo que llevó a un Knock Out del arquero de Nacional, sobre el delantero del Deportes Tolima.
-Bolillo Gómez y la muchacha del bar: Aunque no haya imagenes de lo ocurrido, esta escena de combate marcó al país y le costó el puesto al seleccionador nacional, ya que los testigos aseguran que le metió una “Zamarreada” a una mujer saliendo de un bar
-Luis Moreno y la Lechuza: Con transmisión por las redes nacionales, el jugador panameño del Deportivo Pereira trató de sacar con una “patadita” a una lechuza que había en el campo de juego, con el trágico desenlace de la muerte del animal y el reproche de la sociedad protectora de animales que pidió hasta la expulsión del jugador.
Mejor actor de reparto:
-Leonel Alvarez: Porque asumió el papel de seleccionador nacional, sin saber qué traían entre manos los señores de la federación Colombiana. Porque fue responsable y sacado a las patadas, como todo un villano, de la dirección técnica de la Selección Colombia.
-Santiago Escobar: Por su mediación para que “El pecoso” Castro, no le diera en la cara a uno de sus colaboradores cuando iban hacia los camerinos en Armenia.
-Hector Jairo Parra: Porque debió ser un actor que pasara desapercibido dentro de la película “Nacional Vs Tolima” pero al final terminó incidiendo y casi que protagonizándola, con sus “excelentes” decisiones.
Estos premios podrían ser entregados en alguna sección de deportes de un noticiero, es más, yo pondría de presentador a Juan Pablo “Mi papá me consiguió el puestico en Caracol” Hernandez y a Andrea “Yo no sé que tengo pero al parecer estoy buena” Guerrero y así sería muy amena la ceremonia donde tal vez, la Federación Colombiana de Futbol se gane estos premios y otros más, ya que son tan ladrones y avaros que no podrían tolerar a alguien que gane más cosas que ellos.
Medellín se ha jactado durante años de ser la ciudad rockera de Colombia, de tener uno de los festivales más solidos de música del país, de tener bandas por montones, de tener un público que exige y conoce sobre música, pero también un público desagradecido con el trabajo de las bandas. Todo por la mala educación a la que lo sometieron los entes gubernamentales.
Por allá en el dos mil tres, cuando contábamos con una escena en reconstrucción, el pool de bandas se estaba renovando, había una emisora que ponía los grupos de la ciudad, los canales de televisión se estaban preocupando por poner videoclips de muchas agrupaciones locales y la gente estaba metiéndose la mano al bolsillo para apoyar a la banda de sus amigos o de esos chicos que cantaban lo que ellos sentían y los hacían identificarse.
El rock seguía siendo esa rebeldía, ese estar en contra del gobierno, vivir lejos de las reglas, de la imagen, de la belleza, hasta que en el dos mil cuatro, cuando de la nada surgió un evento llamado Altavoz, que basado en otro festival más tradicional llamado Undergrano, en el cual con una bolsa de grano hacías parte de un concierto con buenas bandas, todo cambió.
Cambió, porque la alcaldía, esa a la que muchos le cantaban por opresora, por no pensar en los jóvenes, se tomó la palabra, la vocería y alzó la voz por todos esos jóvenes de la ciudad, dándole un status más alto a la escena de rock de la ciudad, pero degradándola a su mínima expresión.
La imagen se empezó a hacer fuerte en el pensamiento de las bandas, la puesta en escena, las grabaciones, la calidad de la música subió, las bandas se multiplicaron, la emisora que ponía la música de la ciudad desapareció y tocó recurrir a medios en internet y una que otra emisora universitaria que de vez en cuando sonara una que otra banda local, el público empezó a hacer masiva su visita al festival y a exigir bandas de calidad en este, pero eso sí, la escena, pese a todo ese crecimiento, perdió todo un camino andado.
El camino, se llamaba independencia, muchas agrupaciones la estaban logrando, estaban demostrando que no era necesario tener grandes disqueras apoyándolos, sino que con sus discos prensados con las uñas, sus camisetas estampadas en la pieza de la hermanita y conciertos en bares como Seven Eleven, Templo Antonia y otros, que se llenaban para verlos tocar, podían seguir trabajándole a eso que les gustaba, hacer música. Pero con la llegada de Altavoz, el camino se empezó a retroceder.
El público de esa ciudad, que dice saber, que dice apoyar, se olvidó de sus músicos, se olvidó de sus bandas, no volvió a los conciertos, solo anhelando el festival, es más, el festival ya no se hizo ni por grano, ni por útiles escolares o libros, como en su segunda y tercera versión, no, se hizo gratuito y ya no le costaba ni un poco a sus asistentes. Las bandas empezaron a hablar de rencores, de roscas, a tirarse puyas unas a otras, del medio desaparecieron festivales como el Toke Koala, las Eliminatorias Punk, el Undergrano, Metalmedallo, las bandas dejaron de hacer sus conciertos con tanta frecuencia a como se hacían en el pasado, los bares empezaron a cerrar sus puertas, todo cayó.
A Altavoz le debemos que hoy en día ya no vienen bandas grandes a la ciudad (nunca vinieron igual pero había gente que estaba haciendo esfuerzos para traer bandas porque el público se estaba moviendo), que los que se esforzaban por traer bandas antes ya no lo hacen por las perdidas que han representado para ellos como promotores que de por si, han sido inmensas.
A Altavoz le debemos que hoy en día a nuestro público le duela meterse la mano al bolsillo para pagar diez mil pesos para ver a diez bandas tocar en una tarde de sábado.
Hay que agradecerle a Altavoz que le ha dado un tope de calidad a la música de la ciudad, que ha llevado a varias bandas a cruzar las fronteras del país, que ha traído bandas muy buenas que tal vez nunca nos habríamos imaginado ver en la ciudad.
Pero sobre todo hay que agradecerle a Altavoz, porque fue capaz de matar de un letal tiro en la frente a una escena, fue capaz de acabar con un movimiento que se estaba renovando para cuando surgió y que ha ido moviéndose de generación en generación y le ha enseñado a los más jóvenes que hoy en día no se paga por ver a una banda.
Igual, ojala algún día volvamos a tener gente en los conciertos pagos, que se vuelvan a ver promotores tratando de traer bandas extranjeras que les representan un gasto pero un placer para muchos seguidores que llevan esperándolas, ojala algún día volvamos a ser esa ciudad rockera, orgullosa, independiente, que no espera a que una alcaldía les haga un festival para llenar un recinto y que tiene un público que apoya sin importar nada.
Por mera casualidad me encontré la carpa de “Consulta Popular sobre la salud en Colombia” en el Parque Berrio de la ciudad de Medellín:
Una campaña que aboga por la seguridad social como un derecho fundamental. No es difícil la consigna, pero sí muy necesaria para un país en guerra, débil, enfermo.
Solo en Antioquia, bajita la mano, hay 21 hospitales casi quebrados, con sus empleados sin sueldo hace meses, trabajando por puro amor al oficio tan importante que ejercen. Las EPS se robaron lo que quisieron. El anterior ministro declaro mal una emergencia anunciada. Colombia definitivamente está en urgencias.
La vía que eligieron después de la frustrada 8va papeleta, para que el congreso entienda y actué a nivel legislativo, y por lo menos garantice una muerte digna en una sala de emergencias. Los que llevan la batuta en esta 8va papeleta, son @saludderechoant, ¡hágales preguntas, búsquelos, unáseles!
A menos que les guste, o como a los amigos médicos y casi todos los trabajadores de la salud, que pasan con sus blackberrys o en su carro último modelo, ignorando y casi pisando escenas como ésta:

Foto tomada en el Hospital de Envigado Manuel Uribe Ángel, a la 1.21am, el padre y su hijo en el frío, y el vigilante mascando chicle adentro.
Las urgencias atendidas y evaluadas por vigilantes. La droga recetada con miedo y amenazas. Unos trabajadores de la salud moralistas y perezosos. Un estado que subsidia a los que roban, y abandona a sus ciudadanos.
Quien se inventó este sistema de salud tan macabro, y que nosotros copiamos (mal copiado):
Un documentalista llamado Michael Moore (Sicko) escarbó en los audios de los presidentes, y encontró al culpable.
¡Putiémoslo todos al mismo tiempo!
Hay documentales que no son importantes por su factura, o su forma de narrar, sino por el tema que tratan. Y “Paideia, Escuela Libre: 15 años de educación antiautoritaria“, es un documento audiovisual de una escuela de Mérida (España) nacida post Franco (1978), y que si sos padre, hermano, amigo un niño que quiereeducar diferente, te deberías de ver estos Cincuenta y seis minutos y un segundo (56 minutos 01 segundos):
Es un documental grabado por ellos mismos con lo que tenían a su alcance. A veces hay que ponerse audífonos, y perdonarles que no hayan ido más allá en el ejercicio del contar con imágenes, pero, otra vez, lo importante es lo que nos muestran, lo que proponen.
Educar para “la libertad que permitirá a cada uno y una actuar de la peculiar manera que deseen, por el respeto de sus libertades individuales.
Una escuela autogestionada (funciona como una cooperativa) que se niega a un sistema autoritario, represivo, y confesional. Y propone una ética solidaria, una educación para sus hijos que no sea para la competencia y la marginalidad. Es una escuelita (o escuelota) que enseña a ser Persona, porque se aprende a vivir viviendo.
Este documental fue recomendado por el desaparecido (en redes sociales) @cinealoido.
En medio de las jornadas de trabajo en un viaje, quedan los traslados de una ubicación a otra y los pocos ratos de descanso para apuntar la mirada al entorno. En una de esas, Daniel Quintero (@quinsal) aprovechó su juguete nuevo nos trajo este paseo por Turbo, Necoclí y Apartadó en el Urabá antioqueño.

En medio de las jornadas de trabajo en un viaje, quedan los traslados de una ubicación a otra y los pocos ratos de descanso para apuntar la mirada al entorno. En una de esas, Daniel Quintero (@quinsal) aprovechó su juguete nuevo nos trajo este paseo por Turbo, Necoclí y Apartadó en el Urabá antioqueño.

En la Casa Creativa Punto Link somos seguidores de la música de Velandia y la Tigra; por eso, luego de algunos Multitomas nos pusimos en contacto con Edson para proponerle hacer algo juntos, y así quedamos en vernos en el Festival Altavoz, invitar a algunos amigos a que llevaran sus cámaras, y entre todos registrar el lanzamiento de El Chulo, una nueva canción.
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