Conmemorar y alcahuetear la tristeza

Este fin de semana que pasó, se vio marcado por una serie de “especiales” televisivos que llevaban al pasado; a recordar ese “Ataque terrorista” efectuado el once de septiembre del año dos mil uno en Nueva York; todo con mirada al horizonte, tal y como lo había dicho en algo sobre las elecciones, pero la mirada triste, gacha, con respeto y dolor por algo queocurrió en el pasado, de lo que muchos mencionan fue más una conspiración de EE UU para tener un motivo que le permitiera atacar a varios países arabes, que cualquier otra cosa.

Cuando ocurrió el atentado, yo recién había cumplido doce años, tenía un grupo de música, estaba en sexto grado y no sabía qué eran las Torres Gemelas. Luego vi que eran dos edificios gigantes y pensé sólo en guerra mundial, esa que mi papá me viene mencionando desde que nací, pero que yo me imaginé que iba a ser por el motivo que él decía: el agua; y no por un avión estrellado en un edificio y una justificación tan vacía como “prevenir el terrorismo”.

La guerra mundial no llegó, pero sí la opresión, el dolor, los bombardeos, los muertos, la tristeza, las lágrimas. Todo eso empezó a inundar nuestras pantallas de televisión, y nosotros asistimos como espectadores en primera fila al espectáculo que nos ofrecían; primero, con gringos corriendo por todos lados llorando y buscando familiares; y luego, cuando menos pensamos, el escenario cambió y se convirtió en algo más desértico, que dio pie para atacar a dos naciones, Afganistán e Irak, la una por refugiar terroristas, la otra por armas de destrucción masiva. La segunda nadie sabe de donde salió, pero quedó involucrada de un momento a otro en una guerra que traía más rencor del pasado que justificación clara.

En ninguno de los dos casos se tuvo éxito, o al menos no el que para personas que mínimamente sabemos que muertos no son logros, porque para las fuerzas militares de los Estados Unidos, apoyados por Gran Bretaña, España y hasta Colombia, los seiscientos cincuenta mil muertos que cobró la incursión en ambos países fueron un éxito total.

Y sí, comparando esos seiscientos cincuenta mil muertos de la “Lucha contra el terrorismo”, que parecía más la lucha por adueñarse de fuentes petrolíferas, con los tres mil que dejó la caída de los dos edificios, se ve bonito o grotesco o exagerado, como usted lo quiera, porque por cada muerto que hubo en el atentado terrorista del once de septiembre, se cobraron  doscientos dieciseís vidas en el medio oriente. Una cifra alarmante que nos hace preguntarnos ¿Quién es el terrorista?

Terrorista es el que, a mi juicio, le impone el terror como pan de cada día a las demás personas. Y eso fue en lo que se convirtió Estados Unidos para varios países, donde el desayuno eran bombas, el almuerzo golpes de fusil y la hora de rezar una humillación, frente a las cámaras o tras de ellas, en alguna cárcel o en las mismas calles de un país donde todo pintaba para mejor.

Sí, es triste que se hayan perdido vidas en las Torres Gemelas, es triste que se haya destruido uno de los emblemas de la arquitectura mundial, de la cultura económica del mundo, de los estadounidenses, pero es hasta más triste ver que el objetivo de capturar terroristas se convirtió en una guerra donde todo valía y en la que cayeron más inocentes que culpables.

Por eso, si nos ponemos a hacer un análisis crítico de todo lo ocurrido, los medios de todo el mundo, esos que idolatran a Estados Unidos como a un dios que todo lo puede, y que aún hace lo que le da la gana con el mundo, se encargaron de martirizar a este país y se olvidaron del otro lado de la moneda, ese que fue un caso de alcahuetería que justificaba el asesinato de unos en venganza por la violación de una soberanía, que por lo visto en investigaciones y demás documentales profundos no fue tan violada, sino ocasionada desde adentro mismo para permitir invadir dos pueblos que solo por sospechas se han presentado peligrosos para los intereses de las grandes potencias.

Así como también un once de septiembre de mil novecientos setenta y tres se alcahueteó el ataque a la presidencia de Chile, por ese mismo peligro que representaban los gobernantes del país austral para este mismo sanguinario protagonista, que cada once de septiembre nos llenará las pantallas de su tristeza, de su orgullo patrio violado, con banderas a media asta y coronas de flores en lápidas conmemorativas, mientras por otro lado siguen haciendo de las suyas.

Extra:

Les comparto una canción con la teoría conspiratoria bastante descriptiva. Pero no lo contó la TV, interpretada por Mero.

Tags: , , , , , , , , , , ,

No hay comentarios todavía.

Deja tu comentario

Me Van a Expropiar!

John Hatch en el foro de Banca Comunal [De Roches]

Teníamos en nuestro archivo del año 2009 a John Hatch, economista y consulto, un hombre que ha intentado de muchas maneras de terminar la pobreza de manera real. Por eso este “De roches” es importante que este online y no se quede en los archivos.

Chucho Mejía [De Roches]

A Jesús Mejía, Chucho, durante más de 9 años lo grabamos en muchas ocasiones. Una de esas grabaciones fue en el 2008. Estábamos en El Paraíso, en Cocorná, y Chucho, vestido de Taita lee, declama y recita.

Donald Trump

Un Comic de Daniel Isaza.

Vamos Chape

Un Comic de Daniel Isaza.

Barrio El Naranjal (3)

Véase también: Barrio El Naranjal (2) Barrio El Naranjal (1) Un Comic de Daniel Isaza.