Hay documentales que no son importantes por su factura, o su forma de narrar, sino por el tema que tratan. Y “Paideia, Escuela Libre: 15 años de educación antiautoritaria“, es un documento audiovisual de una escuela de Mérida (España) nacida post Franco (1978), y que si sos padre, hermano, amigo un niño que quiereeducar diferente, te deberías de ver estos Cincuenta y seis minutos y un segundo (56 minutos 01 segundos):
Es un documental grabado por ellos mismos con lo que tenían a su alcance. A veces hay que ponerse audífonos, y perdonarles que no hayan ido más allá en el ejercicio del contar con imágenes, pero, otra vez, lo importante es lo que nos muestran, lo que proponen.
Educar para “la libertad que permitirá a cada uno y una actuar de la peculiar manera que deseen, por el respeto de sus libertades individuales.
Una escuela autogestionada (funciona como una cooperativa) que se niega a un sistema autoritario, represivo, y confesional. Y propone una ética solidaria, una educación para sus hijos que no sea para la competencia y la marginalidad. Es una escuelita (o escuelota) que enseña a ser Persona, porque se aprende a vivir viviendo.
Este documental fue recomendado por el desaparecido (en redes sociales) @cinealoido.
Si sigues las letras y la vida de Andrecito, de Caicedo; si te sabes “Que viva la música” de memoria, como te sabes los discos de la Fania; o si sos angelito, o angelita; o estás empantanado y quieres vivir hasta los 25 y dejar obra. Si sigues la corriente loca esta de Caliwood, pues, te recomiendo un documental:
Unos pocos buenos amigos. Con una duración de una hora veintiun minutos ventiun segundos (1.21.21). Un documental de Luis Ospina, pero que sin duda es de Andrés Caicedo, que siempre se lleva los créditos.
Dicen por ahí que “Unos pocos buenos amigos” es la biografía oral y visual de un fantasma. Y puede ser cierto. Para que Andrés siga al lado de nosotros, y nosotros al lado de él (pero vivos), que este documento (licenciado Creative Commons, nos contó @cinealoido) quede para cerrar el pacto.
“Que nadie sepa tu nombre,
y que nadie amparo te de…”
“Sueñan las pulgas con comprarse un perro. Y sueñan los nadies con salir de pobres. Que algún mágico llueva la buena suerte. Que llueva a cantaros, la buena suerte…“
Dice el poema que leíste en el colegio, culpa del profesor de sociales; y que yo leí ya grande, culpa mía por ser tan esculcón.
Sí, a todos lo que valemos menos que la bala que nos (puede) mata(r), les presento un documental que por ciertas conexiones me llegó a la vida, y que me tiene con la emoción arriba, pensando en volver a conectarme con la familia, con los amigos, con los que quiero y me quieren, y luchar fuertemente por y para que nos respeten y nos dejen vivir dignamente.
Se llama “La dignidad de los Nadies“, y es la historia de muchas historias. Del 2001 hasta el 2005, cuando la Argentina se revolcó y le dijo a sus dirigente que se fueran a la mierda, y ocuparon calles, escuelas, y edificios públicos, y con piquetes y en paro, pidieron que le devolvieran lo que era de ellos: el país, la comida, la salud, la educación, la dignidad, ¡todo!
Dirigido: Pino Solanas.
Duración: 1 hora 55 minutos.
País: Argentina.
Con la cámara al hombro, el director nos lleva por historias conmovedoras, que te sacan lagrimas o fuerzas (lo que sea, pero te hace muy bien).
Frases del documental como: “hay aguas subterráneas moviendo cosas“, o “la esperanza del pobre: esperar“, o “nos hicieron sentir inútiles, perdedores, ineficientes“, o “sólo teníamos el rezar, y el himno nacional para luchar“, o “que no nos terminemos matando hambrientos con hambrientos, porque nosotros somos lo hambrientos“, me hacen cerrar este texto, con la esperanza de que la solidaridad como acto humano, y la cooperación como formula económica y cultural, nos permiten derrumbar las barreras, los obstáculos entre los “nadies” y los “importantes”.
En Colombia tenemos muchas razones para hacer lo mismo que los argentinos, pero no tenemos la valentía, o ninguno nos ha mostrado (o no hemos visto) el ejemplo de cómo se hace. Aquí un pedacito, para que nos inspiremos!
“Pero ni en lloviznita cae la buena suerte. Ni hoy, ni mañana, ni nunca…“

En medio de las jornadas de trabajo en un viaje, quedan los traslados de una ubicación a otra y los pocos ratos de descanso para apuntar la mirada al entorno. En una de esas, Daniel Quintero (@quinsal) aprovechó su juguete nuevo nos trajo este paseo por Turbo, Necoclí y Apartadó en el Urabá antioqueño.

En la Casa Creativa Punto Link somos seguidores de la música de Velandia y la Tigra; por eso, luego de algunos Multitomas nos pusimos en contacto con Edson para proponerle hacer algo juntos, y así quedamos en vernos en el Festival Altavoz, invitar a algunos amigos a que llevaran sus cámaras, y entre todos registrar el lanzamiento de El Chulo, una nueva canción.
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